La tristeza de mis manos

manos tristes

La tristeza de mis manos hizo cambiar su postura

Y ella lo notó

La frialdad, el tacto.

No se pueden esconder los sentimientos, la locura

No se puede pedir al mar que cesen sus mareas

Y ella lo reconoció

La lejanía, las esquivas.

Tantos ratos adheridos a la anquilosada tarea

Y es el contacto quien da o quita frescura

Y ella lloró

A la desidia, a la apatía.

Pero ya se sabe, para el desamor no hay cura.

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